A orillas de la playa

El chiringuito

¿Quién no ha querido dejarlo todo alguna vez y montar un chiringuito de playa? ¡Ay! el chiringo, el quiosco playero, las casetas, la taberna de verano, la terracita del paseo marítimo… son muchos los nombres que designan a ese gran lugar en el que arreglamos el mundo durante las vacaciones y en el que nos gustaría pasar más días al año. Indispensable oasis para combatir el calor en los meses de julio y agosto, cómplice de nuestros mejores momentos playeros y como no, guardián de la cerveza fresquita. Por todo esto y mucho más, hoy le dedicamos nuestro post en el blog.

Ponte en situación: la una del mediodía, cremita en la frente, tus amigos, el ruido de las olas, unas bravas, dos cañitas y una paella encargada para cinco. ¿Se puede vivir mejor? Lo dudamos.

La verdad es que lo hemos hecho todos y en todas las épocas, nuestros padres y abuelos también, sí. De hecho, los orígenes de este mágico lugar se remontan a principios de los años cincuenta, a las playas del litoral catalán, concretamente en Sitges. Y por si no lo sabíais, tiene un pasado literario.

El primer establecimiento que da nombre a todos los demás se inauguró en 1913 con el nombre de ‘kiosket’. Fue a mediados de los años cuarenta cuando un ilustre parroquiano, escritor y por aquel entonces colaborador del periódico La Vanguardia, César González Ruano, sugirió al dueño del local que cambiara el nombre a Chiringuito. Para César era un lugar especial donde encontraba la inspiración para escribir sus novelas y sobre todo, donde disfrutaba en compañía de buenos amigos.

Muchos años han pasado, y muchos otros locales a lo largo de la costa española se han ido abriendo, pero su esencia sigue imborrable. El chiringuito, ya sea de madera o azulejo, con manteles de papel o de tela, es ese sitio donde puedes desconectar, darte una tregua del sol y sobre todo, disfrutar de una cerveza fría y unas tapitas, ya que en el fondo es lo que nos gusta.

Así que ya sabéis, este verano (toalla en mano), no dejéis de acercaros a vuestro chiringuito favorito, porque es el planazo del verano, y no lo decimos nosotros, que ya nos lo cantaba Georgie Dann.

Cervezas y mucho más en Las Palmas

Este fin de semana nos vamos a Las Palmas con Beer Runners. Después de haber visitado A Coruña, Barcelona, Madrid, Zaragoza, León, Sevilla y Valencia damos el salto desde la península para disfrutar de la cerveza y el deporte en las Islas Canarias. Por eso en esta entrada del blog os proponemos una ruta de cañas por la capital de Gran Canaria. ¿Nos acompañáis?

Las Palmas puede presumir de ser la ciudad más grande y más poblada del archipiélago, de su clima -con unos 22 grados de temperatura media anual-, de sus playas, de ser la tierra que vio nacer a Galdós, Javier Bardem, Alfredo Kraus, Juan Negrín… y también de su gastronomía.

En el recetario tradicional canario, el de los palmenses, encontramos platos tan exquisitos como los potajes de jaramagos, los pejines con gofio, el sancocho o los caldos de millo o de papas.

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Hay muchas zonas en las que se puede disfrutar de estos platos y acompañarlos de unas cervezas, no podía ser de otro modo. Desde la ciudad histórica hasta la zona de Tafira, el Monte y sus alrededores o los barrios de San Cristóbal y La Isleta, donde se pueden probar los mejores pescados de la ciudad. Pero nos gustaría detenernos en un sitio en especial: el Mercado del Puerto.

Con una ubicación inmejorable, en el istmo de Santa Catalina, el Mercado del Puerto es un espacio en el que conviven los puestos tradicionales del mercado con nuevos locales de hostelería en los que se puede disfrutar tanto de platos de la cocina canaria ‘de la de toda la vida’ con propuestas más exóticas de gastronomía internacional.

Os recomendamos leer este artículo publicado recientemente en El Viajero sobre el Mercado del Puerto, y visitar su página en Facebook para conocerlo un poquito mejor.

Aquí os dejamos otras sugerencias para ‘cervecear’ en esta ciudad y, sobre todo, os animamos a enviarnos las vuestras: La Marinera. En la playa de Las Canteras, en la zona de la Puntilla, su especialidad es el pescado fresco traído directamente por los pescadores. También en el Paseo de las Canteras está la cervecería Las buenas pulgas, un buen sitio para disfrutar de un aperitivo al lado del mar. En la misma zona de la Peña La Chica están La Guarida y La Barca. Allende (Allende Muelle, Allende Puerto y Allende Triana), tres restaurantes que comparten una cocina excelente. Deliciosa Marta, otro restaurante que apuesta por la cocina elaborada y que se ha ganado al público.

Cádiz: ¡Viva la tapa!

En estos tiempos de cierto pesimismo, os invitamos a asomarnos a una ciudad acostumbrada a ver siempre la copa medio llena, y que sobre todo ahora, en carnaval, nos enseña que no hay nada más saludable que saber reírse hasta de nuestra sombra. Nos vamos de tapas por Cádiz, “la tacita de plata”.

Probablemente gran parte de ese buen humor que caracteriza a Cádiz se deba al hecho de que por ella han pasado fenicios, cartagineses, romanos, árabes y visigodos. Además, estuvo muy ligada al comercio con América y vió nacer nuestra primera constitución, “la Pepa”. Haber visto tanto le ha dotado de una forma desenfadada de tomarse las cosas, asumiendo que la vida pasa y que más vale disfrutarla y compartirla. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que cerveceando por una ciudad que goza de un clima suave y una luz que invita a descubrir sus calles?

Si hay un barrio por excelencia para el tapeo en Cádiz, es el de La Viña, el más bullicioso y carnavalero, con su calle de La Palma, donde podemos encontrar lugares como la Taberna de María, especializada en una deliciosa tapa típicamente andaluza sublime por su simplicidad: las “papas aliñás”.  En el Mesón Palmito, encontramos una gran variedad de pescados y mariscos, mientras que El Rincón de la Morena hace honor a su nombre y sirve la morena en adobo como plato estrella. Otra institución gaditana es El Faro restaurante con una generosa barra para tapas, entre las que brilla con luz propia la famosa tortillita de camarones, una deliciosa especialidad de la costa gaditana cuya elaboración tiene sus trucos. Si lo que preferimos son los productos del cerdo, en Casa Manteca podemos disfrutar todo tipo de chacinas. Y los visitantes más de tierra adentro podrán sorprenderse probando las “ortiguillas” de Casa Tino.

TapeamosMás adelante, en la Plaza de las Flores, encontramos la Cervecería las flores uno de los templos del pescaíto frito de la ciudad.

Junto a la catedral encontramos el barrio Del Pópulo, donde podemos contemplar los restos históricos más antiguos de la ciudad mientras disfrutamos del ambiente algo bohemio de El Teniente Seblón (Posadillas, 4) o La Favorita.

No podemos resumir todo lo que da de sí Cádiz, sus tapas y su carnaval en este blog. Si estas descripciones os han abierto la curiosidad y el apetito, en la web Cosas de Comé encontraréis mil y una reseñas de tapas de Cádiz y provincia, escritos por expertos “tapatólogos”.

Para los que quieran echar unas risas comprobando el ingenio de algunas letras de las comparsas carnavaleras, sólo tienen que entrar en http://www.carnavaldecadiz2013.com/

Nos despedimos de esta ciudad con la canción que le dedicara una gaditana de pro, Niña Pastori, compuesta por Alejandro Sanz

¡Hasta siempre, Cai!

¿Qué se esconde en nuestras tapas?

Tapas variadas

No hace falta repetir que irse de tapas es una deliciosa forma de disfrutar comiendo en compañía. Sólo tenemos que asomarnos a las calles de nuestra ciudad un fin de semana para ver lo arraigada que tenemos esta costumbre. Incluso en muchos otros países, gracias a nuestros grandes embajadores, podemos decir que la tapa está de moda.

Lo que muchos no saben es que la tapa, además de una forma muy divertida de comer, puede ser una forma válida de comer. Efectivamente, un reciente estudio ha demostrado que la tapa, acompañada de su cerveza con o sin alcohol, nos aporta gran variedad de nutrientes y, dentro de unos parámetros moderados, es compatible con una dieta saludable, enmarcada en el modo de vida mediterráneo.

Y la buena noticia es que esa combinación, muchas veces tiene menos calorías de lo que pensamos.

Hemos escogido 6 tapas de las de toda la vida, cada una representativa de una parte de nuestra geografía, tapas que nos podremos encontrar en cualquier bar. Pero ojo; el hecho de que sean sencillas, no significa que no sean fantásticas todas y cada una de ellas. Precisamente esa sencillez realza su valor y las convierte en pequeños milagros cotidianos. Si pudiéramos verlas con los ojos de un “guiri” cuando las descubre por primera vez, seríamos muy afortunados…

Vamos a saber lo que “vale” cada tapa, es decir, los nutrientes que nos aporta, y lo que “cuesta”: su coste calórico acompañada o no de una caña (con o sin alcohol). Ya veréis como merece la pena.

1ª Tapa. Papas “arrugás” con mojo picón. (Canarias).
Elige un tipo de papas muy característica, que sólo se produce en las Islas Canarias y cuécelas con mucho cuidado, de manera que se les quede una inconfundible costrita de sal. Añade una salsa a base de guindilla, comino, pimentón picante, aceite, vinagre y algún secretillo más, y el resultado es este plato.

Lo que vale: esta maravilla es rica en hidratos de carbono complejos, incluidos dentro de los alimentos que deben ser la base de nuestra alimentación. Destaca su contenido en potasio y vitamina C. El “mojo colorao” completa el plato dando un intenso sabor a las patatas sin modificar apenas su valor calórico. Cuando consumimos esta tapa con cerveza sin alcohol, se puede destacar su contenido en vitamina B6, el cual cubre una cuarta parte de la ingesta recomendada.

Lo que cuesta: la tapa en sí, unas 142 kcal, con una cerveza normal (se recomienda una Lager Especial) 208 kcal, 158 kcal si es Cerveza SIN.

2ªTapa. Pan con tomate y jamón (Cataluña).
Un buen buen jamón sobre una rodaja de buen tomate, sobre un buen pan payés, con un chorrito de buen aceite de oliva. Así de fácil, y así de difícil.
Esta tapa tendrá la calidad que le aporten sus 4 ingredientes. Si los cuatro son buenos, el resultado es sublime.

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Lo que vale: Esta tapa, típica de Cataluña y extendida a todas partes, combina los hidratos de carbono del pan con las proteínas de buena calidad del jamón. Podemos destacar micronutrientes como el selenio (aproximadamente cubre una cuarta parte de las ingestas recomendadas de este mineral) y la tiamina. Tomando cerveza tradicional como acompañamiento, aumenta su contenido en fósforo, (tan necesario como el calcio para el mantenimiento de la mineralización de huesos y dientes). En el caso de tomarla con cerveza sin alcohol, el contenido en niacina aumenta, cubriendo más de la cuarta parte de las ingestas recomendadas para esta vitamina.

Lo que cuesta: 266 kcal, 332 con una cerveza tradicional ( se recomienda Lager especial) y 282 con cerveza SIN.

3ª Tapa Pulpo a la Gallega. (Galicia, claro).
Pulpo, patatas, pimentón, aceite de oliva, y mucho, muchísimo talento a la hora de cocer el pulpo. El resultado es ese inconfundible festín que se suele servir en un plato de madera y tiende a desaparecer como haya varios comensales en la barra y te descuides.

Pulpo a la gallega

Lo que vale: El pulpo tiene un escaso valor energético además de un contenido de colesterol y proteínas relativamente bajo en comparación con el resto de los moluscos. Sin embargo, destaca el aporte de minerales como el selenio y vitaminas como la niacina, siendo el contenido de esta última mayor cuando se consume la tapa con cerveza tradicional y sin alcohol. La guarnición de patata complementa el valor nutricional del plato, al incluirle una fuente de hidratos de carbono complejos.

Lo que cuesta: 138 kcal de nada, 204 si es con una cerveza normal y 154 acompañada de una SIN

4ª Tapa: Salmorejo (Andalucía).
Esto no es una tapa, ¡es una fiesta! Este primo lejano del gazpacho adquiere solidez a base de una alta proporción de aceite y miga de pan y se acompaña con huevo duro y la presencia opcional de la anchoa. Todos son invitados del tomate maduro, el anfitrión y la base de esta joya cordobesa.

Salmorejo

Lo que vale: La gran variedad de alimentos incluidos en esta receta hacen que este plato contenga gran cantidad de nutrientes, entre los que se puede destacar su contenido en hidratos de carbono complejos, minerales como el selenio y el fósforo y vitaminas como la vitamina B12 y C. El tomate, él solito, nos presta licopenos y carotenoides de alto poder antioxidante. Cuando acompañamos esta tapa con cerveza tradicional, cubrimos las ingestas recomendadas de vitamina B12 en más de un 30%.

Lo que cuesta: la tapa tiene unas 212 kcal, acompañada con cerveza normal (se recomienda una Lager) son 278, 228 si la cerveza es SIN.

5ª Tapa: Taco de escabeche con pimientos (Aragón, País Vasco).
Para levantar este monumento a la sencillez nos puede bastar un abrelatas. El secreto está en escoger la lata adecuada, lo que no será difícil, dada la enorme calidad de nuestra industria conservera. Un taco de atún o bonito en escabeche, un pimiento rojo, una rodaja de pan y un palillo para unirlos a todos. El resultado es mágico.

Taco de escabeche con pimientos

Lo que vale: Los ácidos grasos omega 3, presentes en el pescado azul, se relacionan con la reducción de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Otro nutriente a resaltar en esta tapa es la vitamina D, ya que cubre más del 150% de las Ingestas Recomendadas, ayudando a regular los niveles de calcio en sangre y favoreciendo su absorción y fijación a los huesos. También se considera importante el contenido en vitamina B12, que aumenta al incorporar una cerveza tradicional a nuestro plato.

Lo que cuesta: sorprendentemente poco; apenas 80 kcal, 142 con una cerveza Lager Especial y 92 kcal con cerveza SIN.

6ªTapa: Patatas Bravas (Madrid).
Acabamos el recorrido con una tapa muy madrileña que encierra dos secretos: el toque para que las patatas queden fritas pero bien tiernas, y la famosa “Salsa Brava”, a base de harina, agua, pimentón y mucho misterio (dicen que existe una patente de la salsa brava “original”).

Patatas Bravas

Lo que vale: las patatas son una buena fuente de hidratos de carbono complejos, nutriente que debe ser la base de una dieta saludable. Este plato va a aportar distintos micronutrientes al organismo, entre los que destacan minerales como el potasio. Cuando consumimos esta tapa con cerveza sin alcohol, se eleva su aporte de vitaminas como la niacina, cubriendo así el 18% de las ingestas recomendadas para esta vitamina.

Lo que cuesta: 190 Kcal, 256 con una cerveza Lager, que es la que le va bien, y 206 si es sin alcohol.

La próxima vez que os topéis con una de estas maravillas cotidianas, disfrutadla sabiendo que a veces lo que nos gusta se parece mucho a lo que nos conviene. ¡Hasta pronto!

(Fotos y datos extraídos del libro: “El valor nutricional de las tapas y la cerveza” publicado por la Federación Española de Nutrición. Teresa Valero Gaspar, José Manuel Ávila Torres, Susana del Pozo de la calle, Emma Ruiz Moreno y Gregorio Varela Moreiras)

Cómo cargarse una cerveza (y IV): Bebe siempre para recordar.

Resaca

Terminamos esta miniserie acerca de los errores cerveceros, abordando el que sin duda es el peor de todos: el consumo abusivo.

En capítulos anteriores hemos mostrado algunas malas costumbres que pueden echar a perder la experiencia de saborear una buena cerveza, y lo hacíamos de un modo desenfadado; al fin y al cabo se trataba de “pecadillos veniales”: si a pesar de nuestros consejos, tú como disfrutas es con una cerveza congelada, en vaso de plástico, sin espuma y con unos toppins de toffe por encima, qué le vamos a hacer…

El único error realmente grave que se puede cometer con la cerveza, es beber sin moderación (hablamos de la cerveza sin alcohol) o lo que podríamos llamar “beber para olvidar”.

La cerveza es una bebida maravillosa, refrescante, nutritiva y saludable que además, tiene un poco de alcohol. Éste es el orden en el que deberíamos valorarla, y no al revés.

timthumbBeber -cualquier cosa- con ánimo de emborracharse, es una muy mala idea. Pero beber cerveza con el único afán de emborracharse es, además, una estupidez. Y es que, si observamos una tabla comparativa entenderemos que la cerveza no ha sido “diseñada” para eso (y queremos pensar que el resto de bebidas tampoco, la verdad).

La cerveza presenta un contenido en alcohol fruto de la fermentación y a diferencia de los licores destilados, mucho más fuertes, contiene valiosos nutrientes, como vitaminas, minerales, ácido fólico etc. De hecho, nació como un alimento, hasta el punto de que los egipcios la denominaban “el pan líquido”. ¿No parece ridícula la idea de emborracharse con pan fermentado?

Por eso la borrachera de cerveza, además de los síntomas propios del alcohol en el organismo, afecta mucho al estómago: a la borrachera se le une el empacho. Hay mucha literatura acerca de diferentes métodos más o menos ortodoxos para combatir la resaca. Nosotros sólo recomendamos uno, el único infalible: beber con moderación. Este consejo nos parece especialmente importante en los más jóvenes, que se inician en las pautas de consumo. Por eso desde hace ya 10 años, promovemos el Certamen Creativo “Un dedo de espuma, dos dedos de frente”  para fomentar un consumo responsable.

Hablemos ahora como amantes de la cerveza; cada cerveza ha sido elaborada cuidadosamente para que tenga una personalidad propia; cada cerveza es especial y tiene algo que decirte. Y desde luego, si te bebes una detrás de otra, no vas a poder oir nada.

Por eso queremos cerrar este post en positivo; demos la vuelta al topicazo ese de “beber para olvidar”, todo lo contrario:

  • Bebe para recordar qué te estás tomando. Intenta encontrar todos los matices que ofrece la variedad que estás probando. Tómate tu tiempo, saborea tu cerveza con todos los sentidos.
  • Bebe para recordar con quién te la estás tomando. En España, el consumo de cerveza tiene un fuerte componente social. Las cañas son la excusa para compartir un buen momento en familia o con amigos  Nuestro patrón de consumo cervecero es así: mediterráneo, relajado, sin tomárnoslo como una carrera para ver quién bebe más.
  • Bebe para recordar con qué te la estás tomando. No podemos hablar de cañas sin mencionar a sus inseparables compañeras, la tapas, esos pequeños milagros gastronómicos que sorprenden y deleitan con su creatividad. La caña y la cerveza forman una combinación divertida y constituyen una excelente opción nutricional  Nuestro consejo es que disfrutes combinando las distintas variedades de cervezas que se fabrican aquí, con las infinitas posibilidades de las tapas españolas, incluso puedes ayudarte de tecnología, como esta aplicación para iPhone

Despedimos esta miniserie dedicada al disfrute cervecero con este fragmento del delicioso libro de Philippe Delerm con un título que lo dice todo: “El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida”:

“¡El primer trago! ¿Trago? Empieza mucho antes de la garganta. En los labios aflora ya ese oro burbujeante, frescor amplificado por la espuma, y lentamente en el paladar un placer tamizado de amargor. ¡Qué largo parece el primer trago! Se bebe de un tirón, con avidez falsamente instintiva. Saboreamos el color; falsa miel, sol frío. Siguiendo todo un ritual de sabiduría y espera, nos gustaría gobernar el milagro que acaba de producirse y de desvanecerse a un tiempo. Nos gustaría conservar el secreto del oro puro, y encerrarlo en fórmulas…”


Cómo cargarse una cerveza (II).”A mi sin espuma, ¿eh?”

Burbujas de cerveza

Hola, amigos cerveceros. Continuamos hablando de algunos errores más o menos extendidos que se suelen cometer a la hora de disfrutar una buena cerveza.

Cómo cargarse una cerveza, II. “A mi sin espuma, ¿eh?”

En el capítulo anterior vimos cómo echar a perder una cerveza no tomándosela en serio, gracias a una serie de artefactos que convertían la cerveza, ese líquido que tanto apreciamos, en algo más parecido a un juguete que a una bebida.

Lo cierto es que no hace falta complicarse tanto para perpetrar un crimen cervecero; a veces basta con una simple frase. Una frase como la que da título al post.

¿Quién no ha escuchado alguna vez en un bar a un presunto amante de la cerveza pidiendo al camarero que le sirva una cerveza “0’0… espuma”?

Sí, la verdad es que cada vez es menos frecuente, pero todavía hay quien piensa que la espuma en la cerveza es algo así como las hojas de fuera de la alcachofa, que en el fondo no sirven para nada, y si no nos las ponen (y no nos las cobran) mejor. De ahí el “¿eh?” pillín que hemos incluido en la frase; porque el bebedor de cerveza sin espuma está convencido de que está siendo más listo que los demás, ya que su vaso tiene un 100% de cerveza y 0% de “inútil” espuma, no como los de otros…

También hay quien considera poco estético el clásico “bigote” de espuma que se te puede quedar, aunque la verdad es que hace falta beber con mucha ansia para que eso suceda. Incluso podemos entender que el colectivo de personas con bigote real tiendan a rehuir el contacto entre éste y la cerveza, ya que está comprobado por un estudio que el bigote “se bebe” parte de la cerveza.

Hablando en serio, una cerveza sin espuma es una cerveza sin cabeza; sin identidad y sin calidad. La espuma de la cerveza es el resultado directo de la calidad y tipo de fermentación a la que fue sometida la cerveza. Durante este proceso, la levadura libera alcohol y dióxido de carbono en la bebida, y descompone los azúcares y almidones de la malta que se haya usado, de manera que la bebida se gasifica de forma natural. En resumen; la espuma nos está dando información sobre la cerveza que estamos disfrutando.

En el momento de degustar una cerveza, la espuma es importante por dos razones:
Porque al subir y explotar las burbujas de dióxido de carbono, la bebida libera todos los aromas presentes; es mucho mas fácil distinguir los aromas en una cerveza con una espuma decente que en una sin ella.
Al estar siempre presente una capa de espuma, y tampoco hace falta que sea demasiado gruesa, se evita o se aminora el contacto del líquido con el aire, y esto nos sirve para que la bebida no se oxigene y para que no pierda el gas tan rápido.

O sea, que la espuma de la cerveza hace de “tapa”, protegiéndola.  ¿Y no decimos siempre que la cerveza se disfruta más con una tapa?


Al pedir una cerveza, por ejemplo una caña, debemos esperar encontrarnos con un mínimo de un dedo de espuma. Una caña bien tirada presenta una espuma compacta, que dejará huella en el vaso a medida que se vaya consumiendo y nos ayudará a disfrutarla de principio a fin.
Dejar en el vaso la cantidad y textura justa de espuma es uno de los aspectos a tener en cuenta en el arte de servir una cerveza adecuadamente merece la pena recordarlo.
Otro enemigo de la espuma de la cerveza es el hielo en el vaso, pero eso, entre otras cosas, formará parte de un futuro post dedicado al tema de la temperatura. Hasta entonces seguid disfrutando vuestra cerveza con espuma… y con cabeza.

Cómo cargarse una cerveza (I)

Iniciamos aquí una mini serie de posts en los que intentamos señalar algunas prácticas, más o menos comunes, que pueden hacer que la experiencia cervecera no sea todo lo buena que debe ser. No se trata de ser dogmáticos sino más bien de compartir algunas reflexiones.

Cómo cargarse una cerveza, I: No tomándosela en serio.

Las cerveza es una bebida milenaria, con una historia fascinante y unas propiedades nutricionales que hoy ya nadie pone en duda.

Por eso muchas veces nos preguntamos: ¿Cómo se entiende que, siendo una bebida tan importante para nosotros, a veces la tratemos tan mal?

Tal vez por influencia de películas americanas del género “universitarios granujientos y descerebrados”, o por el hecho de que la cerveza apenas mancha, la realidad es que en muchas ocasiones, vemos como este preciado líquido es arrojado, proyectado,  desperdiciado o, casi peor, servido de maneras que, aparte de decir más bien poco acerca del buen gusto del usuario, consiguen que la cerveza se consuma completamente desvirtuada. Porque en ese proceso supuestamente divertido de trasvase desde la lata o el grifo hasta nuestro paladar, el paso por tubos de plasticorro, bolsas y gomas consigue que la cerveza se caliente, pierda la espuma y se apropie de sabores extraños que no le corresponden. Los matices que aporta el PVC a la cerveza, digámoslo desde ahora, no son nada agradables.

Aquí podemos ver una pequeña “galería de los horrores cerveceros” que os mostramos con una sola condición: Por favor, nunca lo intenten en casa”

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Tenemos de todo; desde la más inofensiva jarra-calavera, pasando por diferentes dispensadores, como el clásico de gorra para ver los partidos (ojo, la marca que aparece en la foto no tiene culpa de nada), el típico cilindro de plástico con un grifo (cerveza caliente garantizada) o el horroroso combo calavera de plástico-columna vertebral de goma.

De ahí pasamos a cosas más preocupantes, como una pistola de latas que no tiene más aliciente que el de desperdiciar cerveza poniendo tibio al de enfrente o una especie de ruleta rusa que propone una forma de consumo muy alejada de lo que recomendamos en Cervecear como consumo moderado.

Pero si hubiera que elegir un invento que consigue a partes iguales destrozar el disfrute cervecero y revolverte el estómago, nos quedamos con esta colección de depósitos que, adosadas a diferentes alturas de la anatomía y dotadas de un pequeño grifo, se supone que nos sirven para cervecear de forma divertida y original. Aparte del efecto que el calor corporal y el plástico puedan producir en la bebida, el hecho de ingerir un vaso de cerveza servido directamente desde el marsupio de tu colega es algo que necesariamente tiene que dejar huella en tu psique. Y ya ni hablemos en el caso del Freedom Flask

Agradecemos muy sinceramente al fabricante que no haya utilizado cerveza para el vídeo demostrativo…

Como no queremos despedirnos con mal sabor de boca, os recordamos que afortunadamente, estos inventos son propios de usos cerveceros muy alejados del patrón mediterráneo, mucho más moderado y menos extremo. Aquí nos gusta saborear una caña fresquita, con su tapa y en compañía de buenos amigos, como las que vemos en la foto.

Esperamos haberos entretenido con estos ejemplos negativos. Volveremos en la próxima entrega de: “Como cargarse una cerveza”

Decálogo de las tapas en la cocina actual

Cerveza y tapa

Un placer muy nuestro

Si los antiguos fenicios hubieran llegado hoy a la península, tal vez en lugar de llamarla “Hispania” (país con abundancia de conejos), hubieran considerado más propio denominarla “Tapelia”, tal es la asombrosa variedad y riqueza de tapas, o “Pintxos” en el norte, que podemos encontrar en lo alto y ancho de nuestra geografía.

En un país en el que afortunadamente hay tantas opiniones diferentes sobre todo, hay pocas cuestiones en las que estemos tan de acuerdo como en el hecho de que irse de tapas es un pequeño gran placer.

Historia y definición de la tapa

La Real Academia Española define “tapa” como: “pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”.

Cerveza y croquetasCon permiso de tan respetable institución, nos parece una definición exacta pero incompleta. Porque la tapa es mucho más. La tapa significa el momento de “irse de tapas”; es algo que se disfruta siempre en compañía, es un elemento de relación social y contribuye a la sensación de compartir y estimular la charla y el intercambio de opiniones. La tapa es algo que está profundamente ligado a nuestra forma de ver y entender la vida.

Hemos visto que dentro de la definición de tapa está el servir de acompañamiento a alguna bebida. De hecho en las dos versiones que circulan como probables orígenes de la tapa, el alimento ha nacido como complemento a la bebida, y no al revés: la primera versión nos habla de Alfonso X el sabio, que decretó en el siglo XIII que en los mesones de Castilla no se despachara vino si no era acompañado de comida. En la segunda versión, más reciente, le colocan a Alfonso XIII una loncha de jamón encima de su copa para evitar que le entre arena; al Rey le gusta tanto el invento que pide la siguiente copa con una “tapa” igual.

La cerveza, la mejor amiga de las tapas

Si hay una bebida que encaja perfectamente con el concepto y espíritu del tapeo, es la cerveza. Por muchas razones; en primer lugar porque su escasa graduación alcohólica (nula en el caso de la cerveza sin alcohol, de la que somos los máximos consumidores en el UE) nos permite calmar la sed sin perjudicar nuestra salud, siempre por supuesto, con niveles moderados.

Además, la cerveza tiene la cualidad de combinar bien con un enorme abanico de sabores, incluyendo los más fuertes, especiados o picantes, que en muchas ocasiones caracterizan a este tipo de platos (ya hablaremos con mucho más detenimiento del mundo de los maridajes o armonías con cerveza).

Pero hay otra razón clave para que el binomio cerveza/tapa sea una fórmula de éxito, y es que ambos encuentran en el bar su ecosistema “natural”. En efecto, según el último Informe Socioeconómico del Sector de la cerveza en España 2010 el 66% de la cerveza consumida ese año fue a través del canal de hostelería. Eso tiene que ver con nuestra forma de consumo de cerveza, muy mediterráneo: moderado, con un componente muy social y acompañado de comida.

Según el mismo informe, para el 97% la cerveza es la bebida favorita para acompañar las tapas y, de hecho, el 81% de los consumidores de cerveza así lo hace.

También ayuda que nuestro formato favorito a la hora de beber cerveza sea la caña (unos 200 ml) una cantidad de cerveza moderada en comparación con los estándares del norte de Europa. Fresca y bien tirada, con su dedo de cerveza reglamentario, la caña comparte con la tapa esa actitud desenfadada y amigable, que no nos obliga a permanecer sentados para disfrutar una experiencia gastronómica de primer orden.

Podríamos hablar mucho más sobre las diferentes tapas que alegran nuestra cocina; de su valor nutricional y sus posibilidades de maridajes con cerveza, pero lo dejaremos para otra ocasión (en cuestión de tapas  y cañas siempre recomendamos la moderación).

Así que os dejamos con lo prometido en el título:

El decálogo de las tapas en la cocina actual

1. Las tapas son el gran elemento de proyección de la gastronomía española en el mundo.

2. En nuestro concepto tradicional de la tapa conviven las tapas propiamente dichas, procedentes del sur, con los pinchos tradicionales del norte y ambos tienden a intercambiarse.

3. Las tapas en sentido genérico han comenzado a triunfar en todo el planeta, como hicieron anteriormente la pizza italiana o el sushi japonés.

4. El éxito de la tapa y de nuestra alta cocina en miniatura en el mundo significa el triunfo universal de nuestros cocineros.

5. La cultura de la tapa ayuda también a abrir nuestros productos a los grandes mercados internacionales.

6. La popularización de la tapa supone la superación de la rigidez de la alta cocina. Y permite comer de pie, en la barra, en taburetes o en sillas y mesas.

7. La tapa abre el escenario de libertad tanto para cocineros como para comensales.

8. Comer de tapas permite disfrutar de varios sabores diferentes y combinarlos con distintos vinos o cervezas. Tomar pocas o muchas pequeñas raciones.

9. A través de las tapas, el comensal no sólo disfruta con todos los sentidos, sino que se sorprende y se emociona igual que con otras manifestaciones artísticas.

10. El concepto de tapa va más allá de la mera cocina, para erigirse en una verdadera forma de vida, de fiesta, de alegría y de libertad.

Fuente: Ansón R, 2010

Así que ya sabéis: a cañear, a tapear y a cervecear…