Cerveza y series, series y cerveza

¡Serielizados se ha colado en nuestro blog!

Bueno, más bien ha sido recibido con los brazos abiertos y las palomitas y la cerveza preparadas para hacer un repaso por las series y los momentos cerveceros junto a ellos.

¿Preparados? Allá vamos.


serielizados-logo

“What care I how time advances? I am drinking ale today”

Edgar Allan Poe

Sin saberlo, Edgar Allan Poe estableció hace dos siglos la primera relación entre cerveza y series de televisión. “¿Qué me importa a mí cómo el tiempo avanza? Estoy bebiendo cerveza hoy”, dijo el genial escritor estadounidense. Para los que disfrutamos la cerveza, cuando nos la llevamos a los labios y notamos como desciende dulcemente por nuestra garganta sentimos que el tiempo se paraliza y el universo detiene su inexorable expansión hacia la nada. ¿Y no es esa misma sensación la que sentimos cuando devoramos capítulo tras capítulo de nuestra nueva serie favorita sin dar importancia alguna a la hora que es y  al mundo exterior? La cerveza y las series son de esas escasas cosas en la vida que consiguen hacernos olvidar que somos esclavos del reloj, que nos proporcionan un oasis de tranquilidad alejado de las prisas del día a día. Hay muchas series distintas, hay muchas cervezas distintas, y partiendo de esta perogrullada lanzo la hipótesis que trataré en este artículo: hay una cerveza para cada serie y una serie para cada cerveza.

Amigos cerveceros, bien sabemos que una misma cerveza varía mucho dependiendo del momento en que la tomamos, el lugar y el estado de ánimo en que nos encontremos. La cerveza, como el sexo, se disfruta mucho más si el contexto y la compañía son las adecuadas. A mí una cerveza que nunca me falla es la festivalera: verano, buena música, solecito y amigos. Cuántas veces hemos amado a ese héroe que está detrás de la barra aguantando el calor para servirnos una cerveza bien fría a nosotros, sedientos y danzarines asistentes al festival. A nivel de series, quién más se asemeja a esta birra festivalera no es otro que el mítico Duffman de Los Simpson; sus contadas pero siempre inolvidables apariciones en la serie acompañado por dos cheerleaders a cada lado, con música de fondo y un hipnótico movimiento de cadera, siempre consiguen teletransportarme a esas felices jornadas de cerveza y conciertos. Y ya que estamos hablando de la cerveza Duff de Los Simpson, cabe mencionar que se trata de uno de esos maravillosos casos en que un producto nacido en una serie de televisión es comercializado tras el éxito de esta. Desde hace años podemos encontrar cerveza Duff en supermercados de todo el mundo, comprarla y echar un trago para sentirnos durante unos segundos como Homer, Carl, Lenny o Barney (bueno, como Barney mejor no, uso responsable siempre, amigos).

Otra cerveza quizás no tan ociosa como la de los festivales de música pero sí igual de satisfactoria o más es la que nos tomamos después de un largo día de trabajo. Quién no ha llegado cansado a casa y se ha servido un cerveza bien fría para reposar cuerpo y alma, o nada más salir de la oficina se ha dirigido al encuentro de sus amigos en el bar de toda la vida y ha pedido una “¡Caña aquí!” como Amador, Leo, Javi y Vicente en La Que Se Avecina. Precisamente uno de esos bares de toda la vida fue absoluto protagonista de una de las sitcoms más aclamadas de todos los tiempos: Cheers (la versión original americana, no el infecto intento de adaptación española con Resines a la cabeza). En ese mítico bar de Boston las jarras de cerveza circulaban por la barra a la misma velocidad que las agitadas vidas de sus clientes causaban las carcajadas de millones de espectadores al otro lado de la pantalla. Una lástima que Frasier Crane, uno de los personajes más brillantes de la serie y protagonista de un spin off más brillante si cabe, fuera más de vino que de cerveza. ¿Más ejemplos de bares de toda la vida dónde ir a tomar una cerveza en las series de TV? Yo personalmente me quedo con el pub MacLaren’s de Cómo conocí a vuestra madre, compartir cerveza y tácticas de ligoteo con Barney Stinson es uno de esos sueños inalcanzables que todos tenemos. Y no salgamos de las sitcom sin antes recordar la genialidad que Joey de Friends soltó tras ser preguntado si sería capaz de llevar una dieta vegetariana: “Claro, no hay carne en la cerveza, ¿verdad?”. Insuperable.

Y tras la cerveza festivalera y la cerveza afterwork, hablemos de la cerveza familiar. Qué me decís de esas barbacoas familiares en el jardín de tu cuñado con cantidades industriales de carne y niños correteando, donde cerveza en mano nos ponemos al día con nuestra gente más querida y con nuestra suegra también. Uno no se hace adulto hasta que comparte la cerveza en este tipo de encuentros familiares. El mejor ejemplo seriéfilo para este caso en concreto lo encontramos en la serie de animación King of the hill, considerada como una de las series que mejor y con tono más ácido han sabido captar el día a día de las familias americanas de clase media; no es casualidad que en el opening de la serie se vea a los padres protagonistas de esta contemplando la vida mientras echan tragos a su  lata de cerveza.

Sin salir de la animación, me gustaría recordar un excelente capítulo de Padre de familia en que parodian la película Charlie y la Fábrica de Chocolate con una fábrica de la cerveza que suelen beber Peter Griffin y sus amigos, la Pawtucket.

Y el último tipo de cerveza al que me gustaría hacer referencia es la cerveza imaginaria. Me explico. Este concepto se refiere a todas aquellas cervezas que visualizamos en nuestra mente antes de beberlas: llevas veinte minutos corriendo y presa del cansancio tu motivación se convierte en la cervecita que te tomarás una vez duchado; o tras horas estudiando acuerdas contigo mismo que después de un par de horas más de estudio cambiarás la biblioteca por el bar de la facultad y te tomarás una caña para desconectar; es decir, la cerveza es capaz de trascender los sentidos físicos y podemos empezar a disfrutarla en nuestra imaginación antes de ingerirla. Y precisamente eso, una cerveza imaginaria, es de la que hablaremos ahora: la Heisler. Se trata de una marca de cerveza ficticia creada para aparecer en cine y televisión en las escenas que se requiere la presencia de cerveza. De hecho, ha aparecido en series de televisión tan importantes como Me llamo Earl, Dos Hombres y medio, Prision Break o Mujeres Desesperadas.

Tras este repaso queda claro que cerveza y series tienen un estrecho vínculo, y muy humildemente considero probada mi hipótesis inicial de que existe una cerveza para cada serie y una serie para cada cerveza. Así que ahora abriré una birra, pondré un capítulo de una de las doce series que estoy mirando simultáneamente, guardaré el reloj en un cajón y dejaré que el tiempo avance sin más preocupación que disfrutar de dos de mis grandes pasiones al mismo tiempo.

Salud, cerveza y series.

Marc Renton, Serielizados.

Cómo la lluvia puede ser nuestro mejor aliado para irnos de cañas

Nos sabemos si os habréis dado cuenta… pero últimamente parece que llueve por todas partes. La gente ha empezado a hacer comentarios sobre la lluvia, en las noticias aparecen vídeos sobre cómo llueve aquí, allí, en ese sitio al norte, en ese sitio al sur… en definitiva: ¡en todos lados! (Y ya tocaba.)

Aunque, esto nos viene muy bien, porque es un nuevo tema de conversación muy fácil de sacar. A más de uno hablar del tiempo le ha venido muy bien para romper el hielo. Porque hay veces que no sabes cómo empezar a charlar con alguien si no es con un “buff, qué calor hace hoy, ¿eh?” o “menudo aguacero ha caído. Aunque la verdad se agradece después de tanta sequía” y a partir de ahí enlazáis el tiempo con cualquier tema, desde un bar que conociste hace poco hasta los tipos de interés que acaba de establecer el Banco de Japón. Vale para todo. Gracias al tema del tiempo, y a la actual novedad, la lluvia, está en vuestra mano hacer de esos aburridos viajes en ascensor…

…algo memorable que será recordado el resto de vuestras vidas y que pasará a la historia.

Este truco del ascensor también os puede servir en los bares. Si no vas con amigos o familiares a un bar, puede parecer que en España es algo difícil hacer nuevos amigos en un bar. En cambio, cuando vemos películas o series de Estados Unidos siempre parece que es lo más fácil del mundo. Pero hay un tema común a todos ellos. Sus frases van sobre el tiempo (sobre todo frío glacial, vientos huracanados o inundaciones) o sobre lo duro que es vivir en ese “maldito pueblo desde que llegaron los osos”. Gracias a la lluvia podemos acercarnos a esos temas de conversación, aunque con la moderación de nuestro clima y entorno.

Seguramente muchas veces habéis pensado que una persona que está en el bar es vuestra media naranja, pero no sabéis cómo acercaros. Y un “Hola, ¿qué tal estás?” está abocado al fracaso más absoluto. Porque si responde con un “Bien, ¿y tú?” es un jaque mate a la conversación. Pero, si fuera del bar hay una ciclogénesis explosiva, ya tenéis tema de conversación. Podéis acercaros y decir “No te preocupes por la lluvia, tengo el barco amarrado en la puerta. ¿Quieres que te invite a una cerveza?”. A partir de ahí ya todo irá rodado y los temas de conversación saldrán sin parar.

La lluvia significa frío, humedad, mal tiempo, no poder sentarse en una terraza. Pero depende de vosotros darle la vuelta y convertir este evento en lo mejor que podía ocurrir:

Así que os invitamos a invocar a la lluvia. Esto no puede sino significar buenas conversaciones alrededor de una cerveza.

Tenemos razones de sobra por las que nos gusta tomar una caña en el bar

Muchos de nosotros vamos a unos cuantos bares, casi siempre los mismos, porque nos cae muy bien su camarero. Tira la cerveza como ninguno, como dirían en Sevilla “tiene duende para servir la cerveza”. Y nos trata como a reyes. Es más, muchas veces estar ahí es como estar de vacaciones. Siempre sabe qué decir cuando estamos de mal humor, y entre sus tapas y la comodidad de sus sillas, nos sentimos como si fuésemos el primo del dueño.

Pero un bar es mucho más que eso. Otra de las razones por las que vamos ahí es por la gente, por los personajes que nos encontramos. Variopintos y únicos:

Hay uno que siempre que vamos de aperitivo come como si no hubiera un mañana. Nunca falla a su cita con la oferta gastronómica del lugar. Seguro que también tienes ese amigo que siempre llega con retraso a vuestras tardes de cañas o el que no suelta el móvil nada más que para pegar el traguito refrescante de cerveza…

Son muchas las tardes que hemos pasado en el bar jugando a los dardos, billar y futbolín, haciendo torneos en los que el que perdía invitaba a una ronda, hablando de nuestros planes de futuro, de nuestros problemas y de nuestras alegrías.

Pero una de las razones más importantes por las que nos gusta tomar una caña en el bar son las quedadas con los amigos. Después de trabajar, cuando necesitas desconectar del día a día, al salir de la uni, en fin de semana…Lo mejor es hablar de cosas diferentes, como cuando un familiar de un amigo vio un oso polar albino, por ejemplo:

Pero el momento culmen de una quedada con amigos es cuando llega la hora de pagar la cuenta, ¿quién paga qué y cuánto?, unos optan por dividirlo a partes iguales, otros eligen pagar cada uno lo suyo; en cualquier caso, muchas veces las cuentas no salen. Y eso a pesar de que estáis aplicando el logaritmo que está de moda últimamente para solucionar estos casos.

Pero, ¿sabes qué? Lo mejor es que cada uno invite a una ronda cada día 😉

Está claro que son miles las razones. Sin lugar a dudas, son las personas las que hacen que el tomarse una caña en el bar sea algo especial y único. Por eso, nos gustaría que nos dijerais: ¿cuáles son las razones por las que os gusta tomar una caña en el bar?

Martes 13

Historia basada en hechos reales.

Son las cinco de la mañana y no he dormido nada. ¿De dónde saca las fuerzas el sol para salir por las mañanas? Me pregunto cómo lo hace, pero no encuentro respuesta. Me voy a duchar y… ¡el agua sale helada! ¿Qué está pasando hoy? La caldera se ha estropeado.

Así que paso de ducharme, seguro que un día no se nota. ¡Cómo quisiera poder vivir sin agua! Como he empezado con mal pie decido darme un capricho y desayunar en el bar cerca de la oficina que tanto me gusta. Llego a la puerta y veo un cartel. Por un momento mi mundo se desmorona, incluso siento que me mareo un poco. El local está cerrado y hay una nota que pone “Próxima apertura: Tienda de bolígrafos y clips”. Ese folio de la puerta tiene una mala noticia, y no fue de casualidad; un fondo de capital riesgo de clips de Brunei está comprando todos los locales de la ciudad. Y justo en ese momento, aunque no os lo creáis y penséis que estoy exagerando y que os estoy contando una película… empieza a llover. En ese momento pienso: “Bueno, por lo menos en la oficina tienen galletas y me puedo hacer un café. Sí, sé que no es como la tortilla de patata con la que he ido fantaseando de camino a la oficina, ¡pero tampoco está tan mal!”. Así que subo a la oficina con un hambre tremenda y sin saludar a nadie, directo a la cocina cuando… mi jefe: “Tenemos una reunión de grupo urgente.”

Durante la reunión no me entero de nada, todo son palabras, vacías, inconexas, polvo en el viento. Sólo pienso en un pincho y una cerveza, y en poder controlar el tiempo para que sea la hora de comer; o mejor, para terminar la jornada. Sé que lo que sentía por la tortilla de mi bar favorito no es amor, lo que yo siento se llama obsesión. Pero ahora tengo que volver a empezar otra vez más, y buscar un nuevo bar favorito con mis viejos amigos, y juntos volver a empezar.

Al terminar la reunión, me siento en mi ordenador y cuando veo la fecha todo cobra sentido: ¡Hoy es martes 13! En ese momento siento un escalofrío… con el día que llevo seguro que mi ordenador va a estallar, o algo peor. Pero todo lo contrario, en el chat de grupo de la oficina aparece un mensaje: “He descubierto un nuevo bar aquí al lado que hacen las mejores tortillas que he comido en mi vida. ¿Vamos a por una a la hora de la comida con una cañita?”

En ese momento me di cuenta: no importa lo mal que vaya un día, la mala suerte que tengas. Tus amigos siempre estarán ahí para ayudarte y animarte, incluso aunque parezca mentira. Y es que, los problemas en una mesa, con tus amigos, mientras coméis una tortilla y bebéis una cerveza, no son problemas. Yo, sentado ahora con ellos, sé que nos pueden dar las 10 y las 11; las 12, la 1, las 2 y las 3, que siempre estaremos juntos pasándolo genial. Pero de todas maneras, tocad madera.

La oficina contraataca

Despertarse porque el sol te da en la cara, porque ya no tienes más sueño… así han empezado muchos días durante las vacaciones. No existían horarios, vivías sumido en la anarquía, vestías siempre sin complicaciones, con el bañador y chanclas; la ducha se había convertido en un elemento del pasado, comías donde querías, alargabas las sobremesas lo que creías oportuno, y nunca deseaste que esa rutina terminara. De hecho habías mejorado tanto en tu nivel de fútbol playa que estabas pensando en ganarte la vida así. Pero, un día eso se acabó.

Te encuentras volviendo a casa, al trabajo y a la rutina y es inevitable pensar: “¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué voy a hacer cuando suene el despertador? No sé si podré soportarlo.”

¡Que no cunda el pánico! Tenemos la solución perfecta para que esta vuelta no sea tan traumática. Termina esa primera jornada laboral y sal a tomar un par de cervezas para contarle a tus amigos cómo las vacaciones te han abierto un nuevo mundo. Después de este descanso parece que tu creatividad se ha despertado y es el momento idóneo en el que más ideas de futuro se te ocurren. Emprender en algún nuevo negocio, una empresa, que si quiero montar un chiringuito en una playa de las Bahamas porque ahí sí que se vive bien, y un sinfín de utopías que seguro que se te vienen a la cabeza durante estos días.

Porque todas esas ideas de cambio de vida vienen debido a golpe que supone volver a la rutina. Al volver a tu trabajo ves que tienes infinitas tareas acumuladas, una bandeja de entrada repleta de correos,  el paseo mañanero con tu perro se adelanta unas cuantas horas, y por la ventana ves que todavía hace un tiempo ideal para estar en la playa…

Por eso, el salir a tomar una cerveza con los amigos ayuda a no romper con la rutina que con tanta facilidad habíamos abrazado durante las vacaciones. Esas tardes de terraceo, cañas y aperitivos serán un pequeño oasis en medio de tanto trabajo. Y, es más, te incorporarás a tu trabajo con la mejor de tus sonrisas.

Y en ese momento, cuando esté superado el síndrome postvacacional, veremos que, esa vida de anarquía y bañador todo el día no era vida era, una locura. No era para nosotros. Porque al final, la rutina con cerveza siempre sabe mejor.

Bares, cervezas y pokémons

Al igual que “Regreso al futuro” regresó verdaderamente al futuro, Pokémon ha vuelto. Seguro que muchos de nosotros echamos horas y horas intentando subir de nivel a nuestros pokémons sin importar que se nos enfriara la comida, la cena y el desayuno. Ahora este fenómeno del verano ha subido un peldaño más y se ha metido en nuestras cervezas:


Desde el lanzamiento del videojuego nuestra forma de ir a cervecear ha cambiado. En nuestros bares favoritos ya sólo escuchamos conversaciones sobre gimnasios y robos de gimnasios. Y no, no es que la gente se haya apuntado en masa para hacer deporte e ir a competir en los juegos olímpicos. Es en estos sitios donde los pokémons que capturamos en los bares se enfrentan en una lucha sin cuartel.

Porque en este tiempo también han cambiado los bares. Ahora son un coto de caza donde los dueños han instalado una pokeparada para capturar unos pokémons mientras tomamos una cerveza. Aunque hay bares que, por su localización, clima, bosque…saben que no tienen una fauna cinegética muy interesante (un rattata y poco más, muy triste). En estos casos lo mejor es confesarlo y resaltar tus puntos fuertes:


Y es que estos cambios en los bares también hacen que cambie la gente que va a ellos. Ahora están llenos de: familias que van a cazar pokémons juntos, grupos de amigos que también hacen lo propio, e incluso personas mayores que antes pasaban las tardes charlando sobre aventuras de juventud o el tiempo, y a veces jugaban a los dardos, y ahora son unos cracks con charizard en el nivel 1539. Porque nadie se atreve a quitarles el gimnasio.

Aunque hay gente que ya se ha pasado el juego: la gente comenta que Chuck Norris ya ha capturado todos los pokémons desde un teléfono fijo. Pero él es sólo la excepción, no os desaniméis. El resto seguiremos organizando pokequedadas en parques, para buscar especies que viven en árboles, como los salvajes metapods; y en bares, donde se encuentran las mejores especies, como mewtwo, articuno, o cerveza-y-tapa, este último muy apreciado por su ataque refrescante y porque difícilmente alguien puede ganarle.

Y es que, tras un duro día de caza y combates, con el móvil echando humo y sin datos en la tarifa, una tapa y una cerveza de descanso hace que los protagonistas siempre sean los mismos: los amigos. Por ello sólo podemos terminar esta entrada del blog de una manera: ¡Hazte con todos!

30 de julio, Día de la amistad

Esta entrada de blog va dedicada a los amigos. Esas personas que hacen que los días sumen y que los problemas se conviertan en soluciones.

Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, y nosotros decimos que es verdad. El 30 de julio es el Día Internacional de la Amistad, ¡brindemos por ellos, por nuestros amigos!

Porque un amigo es la persona que mejor te conoce y con la que puedes reírte de cosas que nadie más entendería.

Porque un amigo reconoce al instante si estás preocupado por algo, si has tenido un mal día… y sabe cómo animarte. Te saca a tomar unas cervezas y en una barra, con tu amigo y una cerveza, ¿quién no se siente capaz de arreglar el mundo?

Porque si te fueses a una isla desierta y tuvieses que elegir solo una cosa para llevarte, sin duda elegirías a tus amigos.

Porque el amor a veces viene y va, pero los amigos siempre están ahí

Aunque a veces estar, estar…

Pero es que con un amigo, sobran las palabras

Por todo esto, y por muchos motivos más, desde Cervecear hoy lanzamos este llamamiento: sal corriendo a encontrarte con tus amigos en vuestro bar y que se pare el mundo mientras vosotros habláis, reís, calláis, planeáis, disfrutáis, cerveceáis…

¡Corre!, ¿qué haces que aún no estás ahí?

 

6 Tipos de personas que te encontrarás en la playa este verano

Con la llegada del calor, las calles están desiertas…

La mayoría de los españoles prefieren pasar el verano cerca de la playa, disfrutando de la brisa del mar mientras toman un par de cañas en el chiringuito… Al ser el destino preferido de tanta gente, en la playa te puedes encontrar personas de todo tipo. Aquí tienes una guía rápida para identificar a tus nuevos compañeros de vacaciones:

1. El “artista”

Es capaz de construir verdaderas ciudades de arena solo con la ayuda de un cubo y una pala. Castillos, sirenas, tortugas gigantes, rascacielos… Sus obras de arte suelen venir acompañadas de fosos, ríos, pozos y lagos, por lo que recomendamos que te apuntes a clases de escalada por si caes en estas trampas.

2. El madrugador

El que, cargado con su casa a cuestas, se instala en primera línea de playa para no moverse de ahí, ni cuando llega la pleamar. Así que por mucho que intentes quedarte con su sitio, ni te molestes: él ya habrá llegado antes.

3. El “de la pelotita”

El súper deportista, inmune al calor. Seguro que tras echar un partido de voleibol, otro a las palas y una pachanga de fútbol querrá tomarse un par de cañas y… ¡recuperarse de la bola que tenía a huevo y falló!

4. La tribu de los Brady

Y qué decir de los abuelos con treinta y seis nietos. Al llegar a la playa, liberan a la manada que se dispersa por todos lados. Pero en el momento en el que los abuelos empiezan a comer y abren la nevera… aparecerán todos ansiosos como tigres por echarse algo a la barriga.

5. El ‘chuloplaya’

También hay gente que va a la playa en busca de su amor de verano…

Aunque a veces tienen menos fortuna de la esperada…

6. El conguito

Tiene un único objetivo: tomar el sol y ponerse moreno, más moreno que nadie en la playa. Su rutina es cambiar de orientación según se va moviendo el sol y espatarrarse como una lagartija para que todas las partes de su cuerpo sean bañadas por los rayos del sol, sí, axilas incluidas. El primer día de playa ya está moreno, por lo que puede que puede que haya pasado todo el año, tomando rayos UVA.
Por cierto, ¡mucho cuidado con los rayos UVA!

Tras el calor y las emociones del día, una buena recomendación es invitar a tus nuevos amigos a un par de cañas en el chiringuito. El verano es el momento perfecto para conocer a personas inimaginables que podrán hacer de estas, las mejores vacaciones.

¡Un amigo con piscina, por favor!

El verano y las vacaciones, sin lugar a dudas, sacan a relucir nuestra mejor versión. Parece que el sol, el calor y el tiempo libre nos convierten en personas más alegres, divertidas, generosas.

Pero para que engañarnos: en algunos casos también despierta nuestra versión más interesada. Con el mes de julio, llega la temporada de “caza”… de amigos con piscina.

Este hecho seguramente se acrecentará si vives en grandes ciudades lejos de la costa. A falta de playa, necesitarás recurrir a amigos con piscina privadas. Seguramente habrás experimentado esta situación desde un extremo u otro: como el amigo afortunado (y envidiado) por contar con una piscina propia a su disposición durante todos los meses de verano que tiene que soportar como, de repente, su lista de amigos crece exponencialmente… o como el amigo acaparador que busca en las piscinas ajenas su particular manantial con el que afrontar las altas temperaturas estivales.

Deberás ser cuidadoso si te encuentras en esta última tesitura. Para empezar, actúa con sutileza, ya que si apareces de buenas a primeras en pleno mes de julio después de meses sin hablar con tu amigo, te informamos: se te va a ver el plumero. La misión “Piscinas en verano” empieza en abril/mayo, donde deberás hacer gala de tus mejores dotes sociales llamándole a menudo, invitándole a un par de cervezas y en cierto modo, haciéndole creer que te interesa algo más que su sublime piscina. Porque entendemos que es así, ¿no?

Si la “Operación Piscina” comienza bien entrado el verano… ¡al menos cúrratelo! Inventa una buena excusa que explique tu ausencia durante el largo y frío invierno y preséntate en su casa con cervezas y algo de picar. Probablemente tu amigo de la piscina será quien ahora se aproveche de ti y de tu “manantial” de tapas y aperitivos. ¡Si al final ganamos todos!

No obstante, en Cervecear siempre apostamos por la amistad. No hay nada mejor que disfrutar de una buena tarde de piscina, acompañado de buenos (y desinteresados) amigos con los que compartir un par de cervezas y una barbacoa, por ejemplo. El camino se hace al andar, y tras el verano, te auguramos un divertido invierno en compañía de tu amigo de la piscina. Porque el calor en verano, y con una piscina de por medio, está muy bien. Pero no lo olvides: como decía la canción, “no hay como el calor de la amistad en un bar”.

Porque era así, ¿no?