La ilusión no es una cuestión de edad en la noche de Reyes

Si hay un momento que marca el paso de la niñez a la niñez traumada es aquel en el que te enteras de que Los Reyes Magos no son quienes esperabas… Da igual que lo supieras por pillar a tu familia colocando los regalos, si te lo dijo aquel compañero de clase que se podía haber quedado callado unos añitos más, o simplemente tus padres consideraron que ya era el momento de salir del cascarón.

¿Recuerdas cuando te regalaron tu primera Nancy o Geyperman? Seguro que los vestías con la misma ilusión con la que hoy te arreglas para bajarte al bar de siempre porque has quedado con los colegas a poneros al día disfrutando de una caña juntos…

Tampoco se queda atrás tu cara de alegría/miedo sobre cómo ibas a conseguir resolver el cubo de Rubik que inocentemente habías pedido a los Reyes. Algo casi tan difícil como cuadrar agendas con tu grupo de amig@s, pero eso sí, la ilusión que tienes el día que vais todos no se compara a nada.   

Por supuesto, uno de los regalos estrella era la bicicleta o unos patines. No sabemos si eras más de cuatro ruedas o en línea pero seguro que antes de terminar de desenvolverla ya estabas en el parque intentando no perder el equilibrio subido. Esa libertad la sigues teniendo y disfrutando ahora cuando un miércoles te permites irte de cañas al salir del trabajo o de la universidad porque, ¿quién no necesita escapar de la rutina, aunque sea durante una hora?

El Monopoly era otro de los regalos top de nuestras majestades, y que mal nos sentaba caer en bancarrota. Ahora es distinto, ya no te llevas un disgusto cada vez que pierdes, aunque sigas quejándote de que quedar con tus amigos de cañas es lo más parecido ahora a caer en esa casilla porque nunca llevan suelto encima 😉

Ahora disfrutas incluso más el hecho de regalar, la cara de sorpresa cuando ves que has acertado con esa persona, sí que es un regalo.

Cañas en alto porque… ¡hoy brindamos por seguir disfrutando de las pequeñas cosas y porque aún con el paso de los años, nunca perdamos esa ilusión!